Por Sandra de Oyagüe.
FUENTE: El Baúl de Xandris
Personaje secundario, de Sofía Balbuena, ha sido una de esas lecturas que dejan muy buen sabor de boca. Los cinco relatos que componen el libro están protagonizados por mujeres que atraviesan situaciones muy distintas, pero todas ellas tienen algo en común: nada es tan sencillo como parece a primera vista.
La maternidad, la amistad, las relaciones de pareja, la adolescencia, los deseos y las expectativas de los demás aparecen en estas historias sin respuestas prefabricadas. Balbuena observa a sus personajes de cerca y consigue sacar de situaciones cotidianas conflictos que pueden resultar incómodos, divertidos o inquietantes.
Ganador del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero y publicado por Páginas de Espuma, el libro demuestra desde sus primeras páginas que estamos ante una autora con una voz propia y un notable dominio del relato corto. Son cinco historias muy bien construidas, con personajes que se quedan en la memoria y una escritura que sabe cuándo mostrar y cuándo dejar que sea el lector quien complete lo que falta.
Cinco relatos que forman un conjunto
Personaje secundario está compuesto por cinco cuentos: «La mejor persona del mundo», «Avenida Rivadavia», «Tsunami», «Mejores amigos» y «Felicidades».
Las historias son diferentes y transcurren en escenarios diversos, pero existe un hilo que las conecta. Balbuena coloca a sus protagonistas ante situaciones en las que las relaciones personales, la maternidad, la amistad, la precariedad o las expectativas que los demás depositan sobre ellas adquieren una importancia que va mucho más allá de la anécdota inicial.
No necesita grandes acontecimientos para generar interés. Una conversación, una decisión, una relación que no funciona como debería o una situación cotidiana pueden convertirse en el punto de partida de un relato en el que poco a poco vamos descubriendo que hay mucho más de lo que parecía al principio.
Esa capacidad para convertir lo cotidiano en materia narrativa es una de las características que más me han gustado del libro.
Mujeres que intentan ocupar el centro de su propia vida
Las protagonistas de estos relatos son mujeres diferentes y no todas se enfrentan a las mismas circunstancias. Algunas tienen que lidiar con la maternidad, otras con las relaciones de pareja o amistad, y en otras historias aparecen cuestiones relacionadas con la precariedad o con la sensación de no controlar del todo el rumbo de la propia vida.
Balbuena no las convierte en heroínas ni pretende que el lector las mire desde la compasión. Son personajes que pueden tomar decisiones discutibles, equivocarse, comportarse de manera contradictoria o pensar cosas que quizá preferirían no reconocer.
Y ahí está buena parte del interés.
El título del libro funciona como una idea que atraviesa las cinco historias. Sus personajes pueden sentirse desplazados del centro de su propia existencia, como si estuvieran pendientes de lo que necesitan los demás mientras su propia vida queda relegada a un segundo plano. La autora ha explicado que esa sensación de estar desplazadas de sus propias vidas fue adquiriendo importancia durante la escritura del libro.
El estilo narrativo de Sofía Balbuena
Uno de los aspectos que más destacan es la manera en que Balbuena entra en la cabeza de sus personajes.
La narración utiliza sobre todo la tercera persona, pero no mantiene una distancia fría respecto a ellos. La mirada narrativa se acerca a sus pensamientos, sus dudas y sus pequeñas obsesiones, y consigue que el lector permanezca dentro de esa corriente mental.
Hay mucho pensamiento en estos relatos, pero no resulta una escritura ensimismada. Balbuena sabe combinar la reflexión con la acción y, sobre todo, con el diálogo. Los personajes piensan una cosa, dicen otra y pueden terminar haciendo una tercera. Esa distancia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace proporciona buena parte de la tensión de las historias.
También me ha gustado su forma de construir los cuentos a partir de situaciones concretas. La propia autora ha explicado que muchos nacieron de una escena que le provocaba una pregunta: qué podía haber detrás de una determinada situación cotidiana. Desde ahí desarrolla esa historia visible y otra que permanece debajo, algo muy propio de la narrativa breve.
La prosa es directa, precisa y con momentos de ironía. No necesita recargar las frases para transmitir la incomodidad de determinadas situaciones. La tensión surge de los personajes y de aquello que está ocurriendo entre ellos.
Una mirada incómoda sobre las relaciones
Otro de los aciertos del libro está en la forma de abordar las relaciones afectivas. Aquí no encontramos una visión complaciente de la amistad, la pareja o la familia.
Las relaciones pueden ser refugio y, al mismo tiempo, convertirse en una fuente de presión. El afecto no elimina los celos, la competencia, la inseguridad o el deseo de controlar al otro. Tampoco la amistad queda convertida en ese espacio idealizado en el que todo se perdona.
Balbuena observa esas relaciones desde dentro y encuentra ahí situaciones reconocibles, incluso cuando sus personajes llevan sus conflictos hasta lugares que pueden resultar incómodos para el lector.
Esa mirada tiene además un punto de humor e ironía que evita que el libro caiga en un tono solemne. El propio jurado del Premio Ribera del Duero destacó su «prosa acerada» y una mirada implacable sobre los personajes, además de señalar la ironía y el carácter subversivo con que aborda las convenciones afectivas contemporáneas.
Un libro de relatos que merece la pena
Me ha gustado Personaje secundario porque Sofía Balbuena sabe contar. Parece una afirmación sencilla, pero en un libro de relatos es fundamental. Los cinco cuentos tienen interés por sí mismos y, al mismo tiempo, mantienen una conversación entre ellos.
No todos los personajes buscan lo mismo ni todas las historias producen la misma sensación. Eso evita que el libro resulte repetitivo y permite que la autora se acerque a una misma preocupación desde distintos ángulos.
Además, se nota que Balbuena entiende las posibilidades del relato: entrar en una situación cuando ya está ocurriendo algo, sugerir más de lo que explica, dejar espacios para que el lector complete lo que falta y terminar una historia sin necesidad de cerrarla con una moraleja.
Personaje secundario es una lectura que recomiendo, sobre todo a quienes disfrutan de la narrativa breve contemporánea y de los libros en los que los personajes tienen tanto peso como la trama.
Sofía Balbuena ha conseguido un conjunto de relatos inteligente, incómodo en algunos momentos y, sobre todo, muy bien escrito. Después de leerlo, entiendo perfectamente que haya sido el ganador del Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve.
Una autora a la que habrá que seguir.






