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El Correo entrevista a Sofía Balbuena

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Por Elena Sierra.

FUENTE: https://www.elcorreo.com/culturas/territorios/profundamente-liberador-ficcion-20260613215817-nt.html

«Hay algo profundamente liberador en la ficción»

La autora argentina Sofía Balbuena ha ganado un premio con ‘Personaje secundario’, su primer libro de cuentos tras varios ensayos y una novela de autoficción

La escritora argentina Sofía Balbuena (Salto, 1984) se ha pasado a la ficción tras varios ensayos, como aquel ‘Borracha menor’ en el que contaba su relación con el alcohol, y una novela, ‘Sutura’ que era autoficción. Profesora de escritura creativa, Balbuena quería ponerse nuevos retos, probar a construir otras estructuras y adentrarse en otros senderos de la literatura… y resulta que con los cinco cuentos de ‘Personaje secundario’ (Páginas de Espuma) ha ganado el Premio Ribera de Duero.

– ¿Cómo ha sido dar ese salto?

– Quería hacer una cosa distinta, no sé si más ambiciosa, pero sí que me diera herramientas narrativas. Eso me parece importante porque, como escribir es un oficio que puede no darte alegrías nunca, yo me pongo retos internos; me digo «bueno, con este libro quiero dominar tal cosa, quiero aprender tal cosa, quiero lograr hacer esto». Y empecé a escribir con la idea de dominar la tercera persona, de controlar otros universos, poder entrar y salir de puntos de vista distintos. Y ha sido muy gratificante para mí por todo eso que aprendí. Cuando terminé de escribirlo, ya tenía lo que necesitaba del libro, la cuenta ya era positiva… y todo lo que vino después es un reconocimiento.

– Hasta ahora había hablado de usted en sus libros, fuera o no desde la autoficción.

–Y hay algo profundamente liberador en la ficción, en el sentido de que por primera vez mi persona está como personaje secundario de la literatura, y las preguntas que me hacen ya no son sobre mi vida, algo muy común cuando escribes autoficción. Estoy contenta de no tener que responder a título personal cosas que tienen que ver con lo literario.

– ¿No ha tenido, digamos, que sujetar un poco la inercia de contarse que viene de la autoficción?

– Con las reglas internas que yo me había puesto, con la tercera persona –en todos salvo el último cuento, que es todo dialogado– ya me tenía bastante agarrada. Y, paradójicamente, viniendo de la autoficción, una está muchísimo más en control de lo que cuenta. Mi experiencia escribiendo no ficción, sobre todo el ensayo personal, me da una restricción interna de no contar de más, de poner el texto por delante y seguir edificando sin que tu persona vaya en detrimento de lo textual. Yo era rigurosa en ese sentido, y creo que lo he hecho también aquí. Por eso parece que los cuentos están más abiertos.

– ¿Dejan más a la interpretación?

– Sí, exactamente. Puede estar al borde de que no se entienda en algunos casos, ¿no? Pero viene de esa restricción anterior. En los cuentos fue más una cuestión de poner realmente el músculo de la imaginación a prosperar, a que inventara cosas y a ponerlas a prueba. Y todo eso fue muy divertido. ¿Por qué hace esto este personaje? ¿Cómo va a reaccionar? ¿Pero qué es lo que quiere en el fondo? Fue como poner a prueba todos estos pequeños nuditos que te van llevando de una acción a la otra.

Formas de ser hija

– Hablando de esos nuditos, diría que es un libro sobre las dudas ante la toma de decisiones y tras la toma de decisiones también, sobre las dudas ante las posibilidades.

–Una cosa que entendí es que hay pequeñas renuncias en todos los personajes. En un momento determinado tienen que tomar una decisión: eligen algo y dejan atrás otra cosa o hacen las paces con elecciones que no terminaron nunca de metabolizar. En muchos cuentos es como este tránsito hacia la edad adulta, donde se pierde cierta cuota de autonomía y libertad o de las posibilidades que ya no van a ser. Es un libro sobre el tránsito en el sentido de crecer, en el sentido de velar, de velatorio de todas las vidas que ya no vas a tener.

– ¿Y algo más?

– Otra cosa que entendí también hace poco es que es un libro sobre las diferentes formas de ser hija. Creo que es una gran pregunta por el padre. Hay cuentos en los que no aparece y ellas tienen que vivir ahí. ¿Qué mujeres construye el padre ausente y qué mujeres construye el padre presente?

– Es un libro atravesado por la migración también.

– La condición de extranjería está por todos lados, incluso en los cuentos que transcurren en Argentina o en la ciudad estadounidense. Son extranjeras ahí. Esa idea de extranjería me sirvió para edificar ficciones pensando tu vida como algo separado de ti mismo todo el tiempo.

– El libro abre con una maternidad y lo cierra con otra, no son la misma pero tienen mucho en común.

– No son las mismas mujeres, pero casi podrían ser todas la misma protagonista, distintas variaciones del recorrido vital de una mujer que se parece mucho, o que comparte ciertos elementos. Son todas formas de mirar cosas muy similares, hay dos o tres temas constantes. Traté de generar muchas variaciones para mirar lo que a mí me interesa, como esta cuestión de rumiar todo el día, porque una puede estar rumiando sobre la propia vida, como le pasa al primer personaje, o sobre la vida ajena, como les pasa a las del último cuento. Ese pensamiento, no sé si obsesivo, pero constante, intrusivo a veces, de estar revisando, cuestionando todo el tiempo tu vida, es como una neurosis. A veces es sobre tu vida, a veces es la ajena, y a menudo es la ajena cuando es un espejo, cuando te está proyectando cosas sobre tu propia persona.

– Hasta ahora había hablado de usted en sus libros, fuera o no desde la autoficción.

–Y hay algo profundamente liberador en la ficción, en el sentido de que por primera vez mi persona está como personaje secundario de la literatura, y las preguntas que me hacen ya no son sobre mi vida, algo muy común cuando escribes autoficción. Estoy contenta de no tener que responder a título personal cosas que tienen que ver con lo literario.

– ¿No ha tenido, digamos, que sujetar un poco la inercia de contarse que viene de la autoficción?

– Con las reglas internas que yo me había puesto, con la tercera persona –en todos salvo el último cuento, que es todo dialogado– ya me tenía bastante agarrada. Y, paradójicamente, viniendo de la autoficción, una está muchísimo más en control de lo que cuenta. Mi experiencia escribiendo no ficción, sobre todo el ensayo personal, me da una restricción interna de no contar de más, de poner el texto por delante y seguir edificando sin que tu persona vaya en detrimento de lo textual. Yo era rigurosa en ese sentido, y creo que lo he hecho también aquí. Por eso parece que los cuentos están más abiertos.

– ¿Dejan más a la interpretación?

– Sí, exactamente. Puede estar al borde de que no se entienda en algunos casos, ¿no? Pero viene de esa restricción anterior. En los cuentos fue más una cuestión de poner realmente el músculo de la imaginación a prosperar, a que inventara cosas y a ponerlas a prueba. Y todo eso fue muy divertido. ¿Por qué hace esto este personaje? ¿Cómo va a reaccionar? ¿Pero qué es lo que quiere en el fondo? Fue como poner a prueba todos estos pequeños nuditos que te van llevando de una acción a la otra.

Formas de ser hija

– Hablando de esos nuditos, diría que es un libro sobre las dudas ante la toma de decisiones y tras la toma de decisiones también, sobre las dudas ante las posibilidades.

–Una cosa que entendí es que hay pequeñas renuncias en todos los personajes. En un momento determinado tienen que tomar una decisión: eligen algo y dejan atrás otra cosa o hacen las paces con elecciones que no terminaron nunca de metabolizar. En muchos cuentos es como este tránsito hacia la edad adulta, donde se pierde cierta cuota de autonomía y libertad o de las posibilidades que ya no van a ser. Es un libro sobre el tránsito en el sentido de crecer, en el sentido de velar, de velatorio de todas las vidas que ya no vas a tener.

– ¿Y algo más?

– Otra cosa que entendí también hace poco es que es un libro sobre las diferentes formas de ser hija. Creo que es una gran pregunta por el padre. Hay cuentos en los que no aparece y ellas tienen que vivir ahí. ¿Qué mujeres construye el padre ausente y qué mujeres construye el padre presente?

– Es un libro atravesado por la migración también.

– La condición de extranjería está por todos lados, incluso en los cuentos que transcurren en Argentina o en la ciudad estadounidense. Son extranjeras ahí. Esa idea de extranjería me sirvió para edificar ficciones pensando tu vida como algo separado de ti mismo todo el tiempo.

– El libro abre con una maternidad y lo cierra con otra, no son la misma pero tienen mucho en común.

– No son las mismas mujeres, pero casi podrían ser todas la misma protagonista, distintas variaciones del recorrido vital de una mujer que se parece mucho, o que comparte ciertos elementos. Son todas formas de mirar cosas muy similares, hay dos o tres temas constantes. Traté de generar muchas variaciones para mirar lo que a mí me interesa, como esta cuestión de rumiar todo el día, porque una puede estar rumiando sobre la propia vida, como le pasa al primer personaje, o sobre la vida ajena, como les pasa a las del último cuento. Ese pensamiento, no sé si obsesivo, pero constante, intrusivo a veces, de estar revisando, cuestionando todo el tiempo tu vida, es como una neurosis. A veces es sobre tu vida, a veces es la ajena, y a menudo es la ajena cuando es un espejo, cuando te está proyectando cosas sobre tu propia persona.

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