La memoria y el dolor en la literatura de Fernanda Trías
En «Miembro fantasma», la autora uruguaya reflexiona sobre los dolores que persisten, a pesar de que pensemos que hace mucho debieron haberse ido.
Hablemos de la idea del «miembro fantasma», porque no solo le da título a este libro y a uno de los cuentos, sino que funciona como un concepto que atraviesa a cada uno… En «Miembro fantasma», uno de los personajes siente su pie amputado. Dice el cuento: «Los médicos tienen un nombre para eso, ¿sabe? Miembro fantasma. Es como un engaño del cerebro, imagínese, una red de nervios que sigue enviando señales de algo que ya no existe». Me pareció que esa imagen era muy poderosa, porque aunaba muchos de los relatos, si no todos, que tenía escritos durante esa época. La idea iba mucho más allá del síndrome concreto y de este personaje y se vincula, en términos simbólicos o metafóricos, con una experiencia que todos hemos vivido de alguna manera: la del cerebro resistiéndose a la pérdida, aferrado a una imagen de cómo eran las cosas en otro momento que ya no existe.
En ese sentido, ¿cómo interpreta la idea de «verdad» en su literatura? Creo que he llegado a pensar mucho en ella tal vez por la enorme crisis de la posverdad que estamos viviendo. Por ejemplo, hay un cuento, «En el bosque», de Akutagawa, que trata justamente de eso. Es el relato de un crimen construido a partir de actas y testimonios policiales que no encajan. Uno va leyendo y cree que al final va a resolver el misterio, como pasa con los cuentos policiales, pero no es así y el cuento termina abierto. Eso muestra lo fascinante que puede ser el tema de la memoria, que me obsesiona tanto. En mi novela «Mugre rosa» también es un elemento fundamental, sobre todo en relación con cómo recordamos en contextos de catástrofe. No podemos dejar de lado que todo testigo es un ser humano atravesado por su experiencia y su incapacidad de recordar de manera inequívoca y por todo lo que ha vivido. O también me interesa mucho la negación, entonces he escrito personajes que no pueden enfrentar su propia realidad: una madre que hubiese preferido otra vida, por ejemplo. Me interesa trabajar con personajes que aún no se han permitido mirar de frente su deseo, su oscuridad, su anhelo, su propia vida, y que están en ese punto en el que tal vez sí lo hagan. Todo eso me parece más interesante que simplemente tratar de encontrar una sola verdad.
Esto último es algo que se ve en «El orador», la idea de que la crisis nos cambia, pero si no llega, puede que nunca podamos romper un ciclo. Exacto. Ese cuento se terminó llamando «El orador», porque todo ocurría a partir de lo que ese personaje decía. Durante un tiempo se llamó «Mi fondo», porque justamente la idea de «fondo» era fundamental. Hasta no llegar a un fondo específico, no hay transformación. El tema es: ¿qué fondo necesita cada uno de nosotros? ¿cuán violento y doloroso tiene que ser ese fondo para realmente decir «hasta acá»? En el cuento, el orador relata un fondo, y la protagonista supuestamente está en uno, pero no le alcanza, no es suficiente. Es un fondo donde no parece haber demasiado conflicto visible. Sin embargo, lo que queda latiendo es qué cosas van a ser necesarias para que esta mujer llegue verdaderamente a su fondo. No lo sabemos: eso queda fuera del cuento. Pero evidentemente no va a ser esta vez.
¿Prefiere que sean sus lectores quienes terminen cada cuento? Ese es el cuento que más me interesa. «El orador» en cierto sentido sí está resuelto: sabemos que esta mujer no se va a recuperar y va a seguir tomando. Ese es el final. Ahora, lo que a mí me encanta de los cuentos de personaje es que dejan al lector escribiendo el resto de esa vida. ¿Algún día le pasará algo más extremo?, ¿recordará a este orador?, ¿habrá un quiebre más adelante? El cuento no lo dice y ahí es donde aparece algo que me fascina como escritora: la idea de las incontables vidas posibles. Pensar en la cantidad de caminos que puede tomar una vida es inagotable, realmente inagotable. Y, para mí, los cuentos son justamente eso: una puerta hacia esas múltiples vidas que podrían ser.








