El observador
Por Emanuel Bremermann
FUENTE: https://www.elobservador.com.uy/cultura-y-espectaculos/el-otono-trajo-dias-sol-y-cuentos-estremecerse-el-buen-mal-samanta-schweblin-y-larvas-tamara-silva-n5998694
El otoño trajo días de sol y cuentos para estremecerse
Larvas – Tamara Silva Bernaschina
Cómo llega a librerías
La carrera de la escritora uruguaya podría compararse con un montón de fenómenos naturales: un meteorito, un géiser, una erupción volcánica, lo que se prefiera. Y sea un chorro de agua hirviendo o una explosión de lava, en todos los casos queda claro que la analogía habla de cosas que suben y no se detienen —bueno: el meteorito puede caer, pero se entiende—. En tres años, Silva publicó tres libros y los dos primeros se transformaron en éxitos inmediatos. Crítica y público parecen fundirse en un abrazo con ella. Dos Bartolomé Hidalgo, Premio Nacional de Literatura, una mención en el Onetti, ocho ediciones de Desastres naturales, cuatro o cinco de Temporada de ballenas. ¿Qué tecla tocó Silva Bernaschina para lograr ese aplauso casi unánime tan rápido? ¿Y qué sigue para ella?
Lo que sigue es lo que hoy está con olor a nuevo en los anaqueles: Larvas, su salto internacional, editado por la española Páginas de espuma, un libro que ya generó fuera de fronteras un ruido que es casi inédito para una escritora uruguaya de su edad. Después de una incursión en la novela breve, la minuana volvió con este título al cuento, y lo bien que hizo: cuando se dedica al relato breve, parece que tuviera quince años más de escritura encima. ¿Deberíamos sorprendernos? Tal vez no, viendo su reciente historial. Pero cómo no hacerlo.
Por qué hay que leerlo
Larvas es el mejor libro de la autora. Desastres naturales fue un compendio de cuentos sorprendente, pero dejaba ver a una escritora en plena construcción y búsqueda de su voz, de un estilo propio, de una zona donde aterrizar sus intereses y dejarlos macerar. Tres años después, este título de Páginas de espuma la muestra mucho más sólida en sus decisiones estéticas —hay mucho riesgo y bien tomado en algunas intervenciones de las voces que forman parte de algunos cuentos—, más madura en sus temas o en cómo llegar hasta el fondo de ellos, y también más astuta a la hora de administrar los pliegues, en ocasiones muy truculentos y terribles, de sus historias. El músculo de la uruguaya gana fuerza y eso se suma a un talento que evidentemente es casi innato.
Cuál es el mejor cuento
Hay varios cuentos de Larvas que se construyen sobre imágenes potentes que no se olvidan. Por ejemplo, la niña quemada de La gallinita ciega —Las letras le abultan en la boca cuando mira a su hermana, que ya no puede devolverle el gesto. Porque las cicatrices dan asco. Y el asco es algo que se aprende temprano.— o el protagonista de Mi piojito lindo.
De nuevo, lo mejor se revela a la mitad del libro, con el relato Arena, arena, arena. Dos muchachos, trabajadores de una arenera, encuentran una yegua muerta en un curso de agua. El patrón los obliga a deshacerse de ella, ellos intentan, lo que hacen no es suficiente porque la yegua vuelve de otra manera. El cuento no es un relato de fantasmas: importan más las tensiones entre los dos protagonistas, lo que no se dice, los secretos que se reprimen mientras el olor a podrido sube desde el río. Es fascinante.








