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El comienzo del paraíso en El Placer de la Lectura

Cuentos entre la ficción climática y “eco-horror”: El comienzo del Paraíso de Edmundo Paz Soldán

Una composición de nueve relatos cortos en los que el ecosistema y sus habitantes animales agarran el timón protagonista.

La naturaleza ya no es lo que era: intervenida por los humanos, desestabilizada por la
convulsión climática, da lugar a frutos extraños. Los animales y plantas tampoco son lo
que eran: a veces son fantasmas recuperados por la tecnología, otras se convierten en
amenazas públicas al mezclarse con la inteligencia artificial. En los cuentos de El
comienzo del paraíso, Edmundo Paz Soldán explora cómo, al cambiar dramáticamente
lo que nos rodea, nosotros también nos hemos vuelto seres extraños en este planeta.
En estos cuentos impactantes y de vigoroso ritmo narrativo, escritos con una prosa
envolvente capaz de construir atmósferas variadísimas, aparecen peces monstruosos de
las profundidades abisales, convertidos en espectros de científicos obsesionados;
árboles estranguladores de áreas protegidas, sospechosos de ser culpables de la muerte
de un par de turistas; animales de una península devastada, que van de mutación en
mutación, a la vez que uno de los principales responsables de esta mutación, el ser
humano, también va cambiando, hasta encontrar de pronto que quizás ya no sea el
centro de la creación. Paz Soldán visita pueblos del Chaco boliviano donde el
extractivismo del petróleo y las sequías e incendios producen cambios profundos en los
animales, y viaja al pasado, a Nueva York y a la isla de Nonsuch en las Bermudas, en los
tiempos en que se no se sabía nada de las criaturas del fondo del mar.
El resultado es un libro profundamente marcado por la mutación como regla, en el que,
sometidos por fuerzas incontrolables, todo parece estar amenazado por la extinción al
mismo tiempo que la vida se las ingenia para persistir.

Arrancamos con un nuevo paraíso, comienza un ecosistema o hábitat renovados. Un
libro que es un arco de ese comienzo y ese destino bajo una estructura armada,
circular, llena de sinapsis, como una red. ¿Cómo ha construido esta arquitectura?
Me encantan los libros de cuentos que funcionan como un todo orgánico: Ficciones
(Borges), El llano en llamas (Rulfo). Comienzo siguiendo la pista a ideas, imágenes,
intuiciones que van a dar a las primeras versiones de los cuentos. El siguiente paso es
armar el libro, encontrando temas y formas centrales, y descartando cuentos que
pueden gustarme mucho pero no dialogan bien con el resto. Una vez hecha esa versión
del libro, vuelvo a trabajar los cuentos, insistiendo en las conexiones, tejiendo una red
tupida que se lea de manera natural. La primera versión que presenté a la editorial es
de hace cuatro años; si bien estaba contento con el resultado, sentía que le faltaba el
arco narrativo que tiene ahora. Los años siguientes escribí tres cuentos nuevos y eliminé
cuatro, hasta que el libro encontró su forma final, una en la que cada cuento respira por
sí solo y es a la vez parte del entramado de El comienzo del paraíso.

Uno de los principales ejes es la metamorfosis o la mutación de seres vivos, vegetales
y animales. Acaban siendo otro ser vivo, o terminan replicándose o extinguiéndose, o
sufren una alteración quimérica. Toda una acumulación de imágenes y metáforas de
la transformación o ruptura, del cambio climático. ¿Cómo percibe esta constante
presencia?

Vivimos en un mundo cada vez más extraño, el cambio climático ha alterado los
ecosistemas. Aparecen pájaros en hábitats que no eran suyos, especies de lagartijas
desarrollan patas más prensiles para resistir, agarradas a los árboles, los vientos cada
vez más huracanados… Me fascinan esos cambios, pensar no sólo en la extinción de las
especies sino en su continua mutación para sobrevivir al nuevo clima. La literatura ha
trabajado la metamorfosis o la transformación desde diversos aspectos, pensé que sería
una buena metáfora para anclar estos cuentos cuyas coordenadas parten del hecho de
que la naturaleza ya no es lo que solía ser. Tomando como punto de partida que ni las
plantas ni los humanos ni los animales somos lo que éramos hasta hace muy poco,
comenzaron a asaltarme ideas e imágenes para cuentos y novelas en todas partes. El
punto de partida suele ser realista, pero la literatura fantástica y la ciencia ficción me
han ayudado mucho a explorar esas mutaciones.

Para ello el libro denota un trabajo profundo y exhaustivo de documentación en
botánica y biología. ¿Hasta qué punto actúan o se hibridan realidad e imaginación en
sus cuentos?

Te doy un ejemplo: leí una reseña sobre un libro que exploraba los primeros descensos
a las profundidades del mar, a principios del siglo XX, en la batisfera. The Battysphere
book me conmovió, porque el libro incluía dibujos y textos sobre esos peces-monstruos
del océano abisal, tal como los habían experimentado los seres humanos que se
encontraron con ellos. Me puse a leer otros libros sobre las misteriosas criaturas del
fondo del océano; todo eso disparó mi imaginación, por ahí se coló mi lectura iniciática
de Julio Verne y otros libros de aventuras. Hay un constante ir y venir entre esos libros
científicos que cada vez me interesan más y mi formación literaria, de modo que en las
versiones finales de los cuentos todo termina muy entremezclado.

Háblenos de la plasticidad de sus cuentos, casi sinestésica, pero muy subrayada en el
cromatismo (que refuerza esa escalada de mutaciones): colores vivos, fosforescentes,
fucsias y anaranjados, como un cielo de incendio de California, como un apocalipsis.

Mis primeros cuentos y novelas no estaban muy interesados en explorar el paisaje, este
era apenas un fondo para lo que me interesaba contar, el drama humano. En los últimos
libros, digamos desde hace diez años, me ha interesado explorar la imbricación de lo
humano con lo no humano. Entender que los humanos solo somos una parte de esta
historia, que todo lo que nos rodea no es menos importante. Ahí, entonces, el color me
sirve para desplegar sensaciones. No es lo mismo el anaranjado del cielo del
romanticismo, que el anaranjado del cielo en el que se intenta representar la
devastación de un incendio. Lo que ocurre en esos colores del paisaje, en el cromatismo
de la escala de azules de un océano profundo, en los verdes de una selva, debe hacer
avanzar la historia de la misma manera que lo que le está ocurriendo a los personajes
del cuento.

En todo este interés ecológico hay una base ideológica, es decir, ¿se siente cómodo si
explicamos su propuesta en el marco de la ecopolítca?

Por supuesto que sí. Creo que hay un gran interés en la literatura hispanoamericana en
narrar el cambio climático, el desastre ambiental. Está en las últimas novelas de
Fernanda Trías, Joca Reiniers Terron, Verónica Gerber. Lo que intento evitar es
convertirla en una literatura didáctica. Cuando me preguntan si intento denunciar los
abusos del medioambiente, mi respuesta es que no me interesa la literatura con un
mensaje facilón, pedagógico. Hay que representar la complejidad de la situación.
¿Aventuramos un final de la humanidad en manos de otras “formas de vida”
asentadas en una inteligencia artificial llevada a extremos que no nos imaginamos?
Más que un final de la humanidad, yo creo que aparecerán otras formas de entender lo
humano. Un humano intervenido por los avances de la inteligencia artificial, un humano
que podrá ser modificado genéticamente. Los dos últimos cuentos del libro también
juegan con la idea de un humano superado, alguien que ya no es el centro de la historia.
Inevitablemente, tanto el colapso ambiental como los avances en inteligencia artificial
nos harán otros. ¿Cuáles otros? Estos cuentos intentan explorar esos futuros.

Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la
Universidad de Cornell. Es autor de once novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La
materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006), Norte (2011), Iris (2014), Los días de
la peste (2017) y Allá afuera hay monstruos (2021); y de los libros de cuentos Las
máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) –reunidos como Desencuentros en
esta misma editorial– , Amores imperfectos (1998), Billie Ruth (2012), Las visiones (2016)
y La vía del futuro (2021), estos tres últimos publicados en Editorial Páginas de Espuma.
Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Sus obras han
sido traducidas a once idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca
el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002).

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