Por Román Sanz Mouta.
FUENTE: https://elyunquedehefesto.com/la-noche-liquida-miguel-garrido-de-vega/
La noche líquida – Miguel Garrido de Vega
Miguel Garrido escribe como es, vive y se comporta: elegante, estiloso, intenso, etéreo, bello. Pero, además, domina una pulsión interna por la fuga, por las situaciones al límite, por las relaciones y los giros entre las mismas, por atmósferas que traen algo extremo, sea del tipo que sea. Por el final de la desesperación en cualquier entorno. Sumado eso a la inmovilidad, al gusto o por imposición, a las sensaciones y a los tics, pistas de que algo irreparable se está produciendo, se fragmenta. Y sus personajes, tú, yo, cambian tras el suceso, si sobreviven, que suelen. Además, contiene otra virtud: aunque lo he leído largo, es un autor que brilla más en los relatos cortos, como la antología que tratamos.
Los que corren en la oscuridad: un hombre sale a correr dejando sola a su mujer en el barrio donde compraron la casa de sus sueños. Solo que fueron los únicos y ahora viven desolados entre dudas, rencores y miedos. Afilado, marca de la casa y anticipo de lo crudo que vendrá después, mientras ese protagonista desbroza cómo llego a correr en la oscuridad, a escapar.
Cuando bailábamos jazz en el cumpleaños de Hitler: desde el recuerdo de cierto baile en presencia de las más altas instancias de la Alemania nazi, un viejo exiliado en Argentina rememora aquel pasado de salvajismo y guerra sin consecuencias, mientras sostiene con dificultad sus mentiras debido a su degeneración, ante la atención de su familia. Una curiosa revisión histórica que, desde la crítica, enfada, por lo real y presente.
Funesto suceso en el pantano: el mejor cuento, de largo. Parte de una conversación entre un detective, contratado no sabemos por quién, y un hombre poderoso venido a menos que participó en un brutal evento y narra, con el mismo miedo que sintió entonces con esos que lo obligaron, adónde fueron, lo que hicieron, a quién se lo hicieron junto a aquel pedazo de agua, y lo que apareció después. El texto, de aroma lovecraftiano, clásico además, de formas, fondo y cierre, transita de lo inhumano a la otredad. Me enamora.
Los hombres mojados: sabe a sal cada letra. Una madre de costa, de trabajo en faena, gallega de cuna, y su hijo, desagradecido, apaleado, marginal, debido al padre ausente, otra huida. Esa mujer ve el cambio de su muchacho a peor, con solaz en las olas, que acaban por convertirse en solución. Hermoso, duro y de la tierra madre Galicia.
Sal: Júlia, submarinista en situación extrema junto a su pareja, se lame los dedos salados bajo las aguas, refugiada en una gruta hundida. Confundiendo ficción y realidad, dudando, fugando y volviendo. En ese trance, nos contagia su incerteza y la acompañamos hasta el complejo final. Un relato difícil de narrar, que no de fantasear, y que deja con intriga.
Nicotina: dos amigas se reencuentran tras años en una comida, junto con el marido de una, antiguo amigo de ambas, y el nuevo y asqueroso prometido de la otra. ¿Los motivos? Vendrán dados desde la perspectiva del amigo primigenio y lo que aconteció, con sorpresa final de horror dentro de un atisbo al egoísmo humano.
Cherry pie: un mundo futuro, una pareja ansía la penúltima novedad biotecnológica desde la pereza de sus nuevas existencias. El conformismo, la rutina, la transformación. Ese algo que va a introducirse entre ambos, y la certeza que trae casi sin querer y destroza a uno de los dos hasta lo abominable. Ciencia ficción inquisitiva, género puro de lo que ya somos.
Muertos y fantasmas: un hombre se reúne con su amante, casada ella, tras un accidente que lo ha dejado lisiado al completo. Para hacerle la más difícil petición de escapada definitiva. Ella se niega, perspectiva y voz de él. Y juntos comparten contigo, lector, lectora, el porqué de su relación, vórtices y aristas, y la revelación de lo que ambos contienen, uno o una, nada, el otro o la otra, todo. Un ejercicio de estilo que me ha emocionado por su giro y por la hondura del contenido.
Epitafio: cierre de una página que te avisa: como mataste, te matarán. Fugaz y contundente.
Es cierto que, admitámoslo, su prosa, depurada hasta el extremo, pero sin dejar a nadie atrás por lo extraño, compone cuentos que pueden no ser comprendidos al completo en forma y fondo, trama final o significado por parte de algunos lectores. Un valor añadido para mí, porque te hace pensar. Riqueza, segunda digestión, implicación. No lo entiendo como problema, sino cual reto.
Repito lo mejor que esta antología: sensaciones, emociones, alteraciones, atisbos de abismo, soledad en compañía, fuga, deslices de género (horror, fantasía, syfy) dentro de una prosa y tramas con extrema riqueza. Me alegra reseñar esta obra de Miguel y me permito felicitarlo y recomendártela a ti, lector, lectora, que nos conocemos, y sé que te seducirá tanto como a mí. Confía. Lee.
Pd: las uñas, siempre las uñas; sus colores, su sonido, su estado, su daño… Siempre son las uñas.






