La Voz de Galicia
Por María Cobas
FUENTE: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2026/03/12/finalista-nadal-logro-me-hagan-editoriales/0003_202603G12P32991.htm
Aunque lleva muchos años viviendo en Madrid, para Miguel Garrido de Vega (O Barco, 1989) visitar Valdeorras es volver a casa. Y eso hará mañana para presentar La noche líquida (19.30 horas, en la Casa Grande de Viloira), un volumen de relatos publicado por Páginas de Espuma que el próximo lunes (a las 19.00 horas, acompañado de Blanca Riestra) llevará también a la librería Berbiriana, en A Coruña. No es su debut como narrador; en el 2017 publicó la novela Meigallo (descatalogada en la actualidad, no descarta darle una segunda vida). Sin embargo, es la primera que aparece «en una editorial seria, con una distribución importante». De hecho, ya la ha presentado en Madrid y Barcelona; lo hará en Logroño, Burgos y Sevilla; y ya prepara plazas como Vitoria, Valladolid y otras ciudades. Ha salido al mercado un año después de que Garrido fuese finalista del premio Nadal con su novela Subdural.
—Han pasado nueve años de su primera novela. ¿Qué ha hecho este tiempo?
—Seguir escribiendo. He publicado en varias antologías y en diferentes revistas y he seguido escribiendo. Hasta que un día llamas la atención de quien toca, en este caso de Páginas de Espuma, que es el sello que saca este libro de relatos, la editorial más importante a nivel internacional de cuento en castellano. La primera versión la acabé de escribir en el 2020. Luego fui puliendo los textos hasta que finalmente ha terminado por salir seis años después. Es un proceso muy lento.
—¿El lector de «Meigallo» se va a encontrar algo parecido o esto no tiene nada que ver?
—No, no lo creo, ni siquiera en el tono. Hay temas un poco concordantes, porque, igual que en Meigallo, en La noche líquida hay una cierta atmósfera oscura. Pero nada más. Todos los relatos del nuevo libro están ambientados en la actualidad. Mi estilo o la forma de escribir ha variado bastante desde el 2017. Sí es una continuación. A quien le gustase Meigallo, podría gustarle, por atmósfera, este libro, pero no tienen mucho que ver, ni a nivel temático ni en otros.
—Dice que un punto en común podría ser la atmósfera oscura.
—Sí. Son ocho relatos más una especie de paratexto, un micro-rrelato, que en general están dedicados a personajes situados en un umbral entre la realidad y lo que podría no ser real. El concepto de realidad está muy en entredicho en el libro. Todos están lidiando con sus traumas, con un pasado que los persigue y un futuro que les da miedo. No es un libro de terror. De los ocho relatos, hay uno que sí es más prototípicamente de terror y otro que tiene ciertas notas, pero los demás están dentro de lo insólito y lo onírico. Hay uno de humor incluso, y otro de ciencia ficción. La atmósfera es oscura en tanto en cuanto se tratan temas que son duros o serios: traumas, reflexiones sobre la identidad, la fragilidad del cuerpo humano o el pasado que nos persigue y no podemos deshacernos de él.
—¿Los relatos tienen algo de autobiográfico o son pura ficción?
—Como todo lo que escribimos… Yo no soy gran fan ni gran lector de autoficción, pero, en estos relatos, hay notas de mi vida o de cosas que me han contado o he vivido. No soy enteramente ninguno de esos personajes, pero supongo que en todos hay algo de mí.
—Fue finalista del Nadal en el 2025. ¿Qué supuso para su carrera?
—Envié al premio Nadal la obra por enviar, por que «no se diga que tú no haces nada por tu propia escritura». Nunca imaginé que iba a ser finalista. Y eso ha logrado que me hagan mucho más caso en editoriales, que me lea gente que antes no me leía y no me situaba, porque el sector editorial es difícil, está sobrecargado de novedades y de gente intentando abrirse camino. Es un aval para que otra gente me lea. Y ser finalista lo que sí hizo es darme un empujón muy grande a nivel vital, porque incluso gente a mi alrededor sabía que escribía, pero no que lo hacía con cierta seriedad. Los sacrificios y renuncias que haces al escribir, que son muchos, no se perciben hasta que se ve algo de éxito. Me ha supuesto mucho a nivel personal.
—¿Se va a publicar el libro?
—Bueno, está en proceso ver qué pasa con él.
«Vivir de la literatura no es una quimera, pero es difícil»
Abogado de profesión, Miguel Garrido de Vega confiesa que sueña con poder dejar su oficio para dedicarse en exclusiva a la literatura. Pero también confiesa que hoy no lo ve posible.
—Ojalá pudiera. No es por falta de ganas, pero vivir de la literatura no voy a decir que es una quimera, pero es muy difícil. Porque vivir de los ejemplares que vendes… Otra cosa es que todo lo que son los oficios relacionados con la industria del libro, como dar clases de escritura o coordinar clubes de lectura [tareas que ha realizado], sí te pueden abrir vías distintas; pero de momento no he podido abandonar la abogacía. Trabajo como autónomo y voy lidiando con las dos cosas a la vez.
—¿En qué está trabajando ahora en su faceta literaria?
—En dos cosas a la vez: en una futura nueva colección de relatos y en otra novela, que es un poco de experiencia autobiográfica, pero no quiero hacer tanto autoficción, porque, insisto, no es cosa que yo disfrute demasiado. Estoy explorando caminos para ver cómo puedo transformarla en una narración que se adapte más a una literatura de la imaginación, que es en lo que yo creo verdaderamente. Entiendo que hay esa necesidad de una literatura confesional o de testimonios, que gusta mucho hoy, pero a mí me parece que se agota un poco pronto. Porque no creo que todos tengamos vidas tan interesantes, pese a que a todos nos pasan cosas. Vamos, que estoy trabajando en una novela que va despacio, pero que algún día tendré lista, y en la que abordo unos años determinados de mi vida.








