«Escribir es adentrarte en la realidad de una manera profunda y da mucho vértigo»
Fernanda Trías (Montevideo, 1976) se dio a conocer en España a través de una novela corta, La azotea, que contenía toda la fuerza y las obsesiones literarias de esta escritora pertinaz practicante de las distancias breves. Después de dos novelas, Mugre rosa y El monte de las furias, llega a las librerías españolas Miembro fantasma, (Páginas de Espuma), una colección de relatos en los que ese tipo de miembros que, según cuentan los que han pasado por la experiencia, duelen aún después de amputados toma diversas formas. Trías vuelve a salir airosa de ese combate con los pequeños detalles que hacen de una pequeña historia un intenso relato. Personajes con fuerza y mínima anécdota son las características comunes a estas piezas.
Hablamos con la autora a través de videollamada. Detrás de ella, se cuela la luz mediterránea de la Costa Brava. Fernanda Trías escribe la que será su siguiente novela corta en la residencia literaria Finestres mientras atiende la promoción de sus últimos relatos.
Una de las conclusiones de Miembro fantasma es que, de alguna manera, todos tenemos uno. Que ese miembro amputado que aún duele puede ser físico pero también emocional, o incluso social o político. ¿Cómo se fueron uniendo los relatos hasta conformar el libro?
—» Hubo un momento en que entendí que esa imagen del miembro fantasma me permitía conectartodas las historias. Reflexionésobre esto. De alguna manera todos tenemos algo que puede sentirse o vivirse como una ausencia hecha cuerpo, no como esas ausencias acechantes, fantasmales. Siempre hay algo en el pasado o en el en el mundo secreto, que puede oficiar como miembro fantasma. En realidad, son cuentos que ful escribiendo en un período de varios años, paralelamente a la escritura de mis últimas novelas. La mayoría de los cuentos, los escribí desde 2020 hasta ahora, en que entregué el libro. Pero puede haber habido uno u otro cuento más viejo que reescribí, transformé y que naturalmente sentí que encajaba. La mayoría los escribí de manera paralela a sobretodo a El monte de las furias y un poco también a Mugre Rosa. Y fue a partir de dar con el título que encontré esa Imagen que los unía y que me dijo: acá hay un libro.
Uno de ellos, Intimidad irremplazable, confieso que es uno de mis favoritos, reúne dos de las obsesiones que suelen marcar su trabajo: la escritura y las adicciones. Incluso no ha tenido reparos en confesar que sabe mucho de ambas. ¿Cómo se relacionan entre sí en su escritura?
—»Sobre todo porque muchas veces los comportamientos compulsivos obsesivos, adictlvos también, vienen a reemplazar, y a robarte el lugar que debería ocupar la escritura. En el sentido de que hay un miedo a enfrentar la escritura y la creación porque supone enfrentarte -por lo menos en mi experiencia- a todo lo que la escritura me revela sobre mímlsmaysobre el almahumana también. Cosas que son muy fáciles de evadir por medio de estas otras maneras de salirte de la realidad, ¿no? Yo creo que escribir no es tanto salirse de la realidad, sino entrar en ella de una manera mucho más profunda, pero eso puede dar mucho vértigo. Y creo que todos los que escribimos, y ahora que estoy aquí con escritores hablamos mucho de las múltiples maneras que tenemos de evadir ese momento de sentarnos a escribir. Y por eso la procrastlnación. Siento que esas conductas muchas veces están ahípara distraerte de ese ese gran vértigo que es realmente decir: yo quiero escribir, yo voy a escribir, esto es lo que quiero hacer. Lo otro es como una manera de desviar el deseo, pero te lleva hacia una gran frustración. Que es la frustración esa de no estar finalmente mirando de frente eso que realmente querés mirar, ¿eh? Que son tus demonios o como lo quieras llamar. Y ahí se cuela más la vida.
Precisamente iba a preguntarle si la vida se cuela más fácilmente en un cuento que en una novela.
—» Pues sabes que no lo había pensado, no, porque yo siento que todo el tiempo se está colando mi vida en todo lo que escribo, pero de maneras muy camufladas. Tal vez en los cuentos soy más consciente de decir: bueno, voy a tomar este trozo de algo que conozco muy bien y se lo voy a Inocular a este personaje ficticio, imaginario. Y a partir de ahí voy a ir agregando capas de ficción. Para mi el núcleo de más al fondo tiene siempre algo experiencial, peo ya ha sido cubierto de tantas capas de ficción que al final queda Irreconocible.
Se dio a conocer en España por su novela La azotea, después vinieron Mugre rosa y El monte de las furias, pero los cuentos han sido una constante en su trayectoria. ¿Cómo se llevan la Fernanda Trías novelista y la Fernanda Trías autora de narrativa breve?
—» Yo creo que es una buena relación, porque la narrativa breve a mí me permite muchos descansos de la novela. Hay muchas veces en que dejo la escritura de una novela, porque todavía estoy tratando de entender de qué estoy escribiendo o cómo continúa esa historia. Mis procesos de escritura de novela son muy largos, porque yo me meto en esos mundos y mientras voy descubriendo de qué van, pues pueden pasar unos cuantos años. Y entonces hay muchos descansos en los que escribo cuentos de una manera muy gozosa. De hecho, entre que terminé de escribir Mugre Rosa y empecé a escribir El monte de las furias, pasaron unos meses justo en 2020 y en Colombia ya estábamos en cuarentena. Fueron unos meses en los que no me sentía con energía para empezar otra novela. Y me puse a escribir cuentos. Tenía unas ¡deas, tenía notas que habían ¡do surgiendo los meses anteriores, incluso en años anteriores. Las tenía a la espera y fue un gran descanso poder dedicarme a la escritura de estos relatos antes de decir bueno, estoy lista para entrara otra novela. Pero, como te digo, Igual había momentos que hacía pausas en los que retomaba los relatos. El que has mencionado ntimldad ¡rremplazable, por ejemplo, lo escribí en 2020. Me acuerdo de que la idea también me surgió durante la cuarentena. No sé si eso de los pájaros en la ventana vino de que fue un tiempo de mucha observación por la ventana. Entonces este… ahí se ve que aparecieron los pájaros y demás. Pero loque tiene para miel relato es que yo lo tengo que escribir más o menos rápido, porque, si no, se me olvida lo que se me ocurrió. Y entonces, a diferencia déla novela, veo la luz al final del túnel mucho más cercana. Es una relación mucho menos problemática que con la novela, ¿no? La novela la sufro más.
Hablando de ventanas, en sus cuentos hay muchas, también en sus novelas. Sobre todo, hay mujeres mirando por la ventana. Y pensaba que funcionan como una metáfora de la escritura. De esa frontera entre mirar hacia afuera, hacia la vida, pero también mirar hacia el interior. Porque sus personajes se miran mucho hacia dentro.
—» Totalmente. La ventana es esa frontera. Y es cierto que tengo muchas mujeres en interiores asomándose. En medio de esa decisión entre salir hacia ese mundo que está afuera o no. Pero también son personajes que tienen una relación confllctiva con el adentro.
También hay muchas mujeres escribiendo. Más allá del primer cuento, Personaje en construcción, que es un ejercicio de meta escritura. El tema va más allá ¿no es cierto?
—» Ya me lo han dichoy sime había dado cuenta. Muchas mujeres que escriben aparecen en mis textos. Y claro, cuando me dijeron pensé es cierto. Pero muchas veces no me doy cuenta de las cosas que están frente a mis ojos hasta que alguien me las señala, ¿eh? Y fíjate que hay algo que me parece Interesante, que también me dijeron que son mujeres que luchan con la escritura y contra la escritura. No simplemente que escriben sin conflicto, sino que la escritura es un conflicto para ellas. Como si escribir para una mujer, y en mi caso fue así, fuera un dar una lucha para poder hacerlo. En mi caso fue así: en los noventa, cuando yo empecé a escribir, había que dar una lucha. Tiene que ver con el hecho de que esa fue mi experiencia, que yo tuve que pelear mucho para abrirme un espacio, para abrirle un espacio a mi escritura en contra de lo que los demás pensaban y me decían, que era una empresa suicida, que era una locura. Pero yo tenía esa obsesión. Y en los años noventa, cuando yo empiezo a escribir siendo muy joven, en Uruguay, que es un país muy pequeño y muy periférico, se sentía como algo como una, una empresa quijotesca. Sí. Siento que, claro, la escritura ha estado negada en buena medida para las mujeres. Y será por eso que siempre vuelve como una especie también de lucha de empoderamiento. Como si hubiera que da runa batalla para poder decir: yo escribo y esta es mi versión de los hechos.
Parece que las cosas han cambiado mucho. ¿O cree que todavía hay más dificultades para las escritoras que para los escritores?
—» Probablemente menos que cuando yo empecé a escribir ¿no? Pero también depende de las circunstancias de cada escritora. Porque todavía hay lugares que son más centro de la cultura y hay otros que siguen siendo muy periféricos. También depende de dónde vengas, de cuáles son las circunstancias. Pero, sí, ha mejorado mucho. Pero yo me pregunto: ¿en unas décadas las mujeres van a seguir escribiendo sobre la dificultad de abrirse un camino en la escritura o ya no será necesario porque será totalmente indiferente? Bueno, ojalá llegue ese día.
No sé si se lo habrán dicho pero sus cuentos duelen. Quizá la literatura duela en muchas ocasiones, pero en la suya desde luego.
—» Todavía no he recibido muchos comentarlos porque ustedes son los primeros conejillos de Indias de este libro. Pero a mí me dolieron. Me dolió también escribirlos. 0 sea que sí, si la experiencia de lectura produce emociones para mí es algo muy valioso. Porque quiere decir que algo de lo que yo estaba sintiendo cuando los escribía atravesó la página.
Se escribe siempre o casi siempre desde la memoria. Pero en el cuento que cierra el libro, Última carta a Claudia, la protagonista escribe desde la desmemoria. Desde la amnesia.
—» En ese cuento en particular es la memoria el miembro fantasma. Sí. Es la memoria la ausencia que vuelve en retazos, que viene fraccionada. A mí siempre me ha obsesionado la manera en que editamos el recuerdo y cuánto olvidamos. En general yo tengo muchos momentos, sobre todo de mi Infancia, completamente borrados, y eso siempre me ha generado una gran Intriga. Me pregunto qué he borrado y por qué. Y puedo llegar más rápido al porqué que al contenido de los recuerdos borrados. Pero en este caso me parecía que era un conflicto más interesante el hecho de que hubiera ocurrido algo que producía estas lagunas cerebrales y que esta mujer no es que quería rescatar del olvido a su amante, a su amante Imposible, sino que quería que su amante cayera en el olvido, cayera en una de esas lagunas de la memoria y desapareciera. Aveces desearíamos olvidar y no podemos ya.
¿Cuáles son sus referentes literarios en la narrativa breve?
—» Tengo muchos. Para mí los cuentistas que más me fascinan son los que trabajan el personaje a fondo. Es decir, todos los conflictos Internos. Los cuentos largos, cuentos un poco novelados, que para míalcanzan un nivel muy alto en los cuentistas estadounidenses, como John Cheever, Flannery OsConnor, Deborah Elsenberg… También me gusta mucho Denls Johnson. Son cuentistas que hacen eso que a mí me Interesa, que es que el conflicto es Interior y por supuesto se derrama al afuera. Entonces el cuento es menos de peripecia y más de construcción de personaje. Realmente esos son los libros que a mí me fascinan. Después, por ejemplo, hay una escritora como Katherlne Mansfleld que me acuerdo cuando la leí por primera vez cómo me fascinó porque era un detalle, osea, siempre encontraba ese detalle perfecto que, de alguna manera, con ese pequeño detalle te construía todo el personaje.
Creo que eso se nota en este libro. Hay un cuento muy breve, Una mujer de su época, en el que a través de un diálogo muy corto entre dos mujeres el lector puede adivinar mucho del personaje principal.
—» Por eso te decía que a mí me enseñan mucho esos escritores que en un detalle condensan algo que dice mucho, ¿no? Porque ese es el gran desafío del cuento. Cómo hacer para decir más en el menor espacio posible. Significa que hay muchas cosas que quedan Igual cifradas en los silencios en lo que no se dice, pero está ahí. Y a veces Incluso ese pequeño detalle es el que desencadena el cuento. Yo pensaba para ese pequeño relato que dices en la mujer mirando por la ventana a este perro solo y que este perro no se sabía si era de alguien, si no era de nadie o si era de toda la comunidad. La ¡dea del perro callejero le disparaba toda una serle de pensamientos, en esas circunstancias en la que estaba. Y luego también cómo ciertos vínculos que pueden ser muy pasajeros con ciertas personas, de manera Inesperada, pueden volverse significativos










