Manuel Vilas: «El rock de mi generación derrotó a la vejez»
El escritor regresa, veinticinco años después, a uno de sus primeros libros, ‘Zeta’, un conjunto de relatos reeditado por Páginas de Espuma. «Zeta», trasunto de Zaragoza, donde vivía entonces, cuenta desde el humor y el surrealismo más exacerbados una historia de perdedores expulsados del sistema por culpa de un capitalismo feroz
Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) ha regresado a uno de sus primeros libros, a ‘Zeta’, un conjunto de relatos que nos trasladan a la vida de finales de los setenta y primeros de los ochenta, publicado a primeros de los 2000, para reeditarlo en la editorial Páginas de Espuma. Lo hace porque entonces apenas se vendió y le encantaba la idea de reencontrarse con el espíritu y la música de artistas como Lou Reed, «que escuchábamos todo el día, mientras bebíamos, fumábamos porros y nos drogábamos».
También porque ese libro asegura haberlo escrito con una enorme libertad. «Yo entonces era un escritor que creía que los lectores no existían y, cuando eso sucede, puedes escribir las mayores barbaridades imaginables».
Zeta son relatos que nos acercan a la periferia de una ciudad, trasunto de Zaragoza, que en realidad puede ser la periferia de cualquier urbe, de entonces o de ahora. Allí, en el extrarradio, es donde residen los vampiros y zombis que se han quedado fuera del sistema. Es un relato sobre la soledad de los perdedores, a los que el orden imperante y el capitalismo salvaje les ha arrebatado la esperanza, aunque no la dignidad y la poética de sus vidas.
También en sus páginas está muy presente el surrealismo y el humor, que sacude de las solapas a los poderosos, porque al final la parodia es mucho más efizaz que la solemnidad para atacar al enemigo.
Durante la conversación, el ganador del Premio Nadal, ha criticado duramente a Donald Trump, al que considera, regresando a su libro de relatos, el nuevo presidente de «Zeta», alguien al que nada le importa que lo situen como el malo de la historia, mientras sea famoso y se hable de él todo el tiempo.
El escritor de «Ordesa» o «Besos» cree que si otros libros como «Zeta«, que en su momento hizo volar por los aires las costuras y los convencionalismos de la literatura tradicional, aparecieran de nuevo en el mercado, no lo tendrían fácil, pero algunos acabarían publicándose gracias a las editoriales independientes, que hacen un trabajo asombroso.
Enamorado de la vida, asegura que sin pasiones no se puede vivir, por eso cree que la literatura te salva de estar muerto de la misma manera que la música de su generación fue capaz de derrotar a la vejez.








