El proyecto editorial Páginas de Espuma, especializado en literatura y ensayo, surge con la intención de acercar a los lectores los escritos y los autores de más prestigio de las letras hispánicas y de favorecer una política cultural en nuestra sociedad. En su vertiente literaria, Páginas de Espuma ha conseguido ser la editorial de referencia para el género del cuento, bien sea publicando libros de los mejores escritores españoles y latinoamericanos, antologías temáticas o rescatando los clásicos del género. Es una militancia, una pequeña resistencia. Se puede afirmar que vivimos del cuento, algo de lo que van dando prueba nuestras colecciones Narrativa Breve, Voces / Literatura y Voces / Clásicas.

 

Nuestra aportación a la reflexión, al análisis y a la investigación tiene su espacio en el ensayo adscrito al amplio abanico de las Humanidades: de la literatura a la filosofía, de la sociología a la pedagogía… Esta línea editorial es una voz alternativa en este género en castellano y un intento de recuperación del pensamiento universal más importante. Todo ello en Voces / Ensayo y Fundidos en Negro. Sin embargo, será suficiente un paseo por este sitio, recorriendo sus colecciones, para hacerse una idea clara acerca de qué es Páginas de Espuma.

 

 


 



Páginas de Espuma cumple diez años. Una editorial llega a su décimo aniversario. Un sueño que se mantiene durante toda una década. Personas que se cruzan, obras que se escriben y libros que se editan. Escritores y editores, juntos, en un mismo espacio, en una misma editorial. Visto así, un punto de encuentro. Los lectores acuden y disfrutan de todo lo que allí se maquina y se imagina. Felicidades a todos los confabuladores.

 

El confabulador es un decidor de cuentos y confabular tiene la acepción de “poner a esos mismos confabuladores de acuerdo para emprender algún plan, generalmente ilícito”. Los primeros pasos de Páginas de Espuma tienen algo de conjura. El cuento fue la materia elegida para la trama... o él nos eligió a nosotros. Eso no está muy claro todavía. A finales de los noventa la insumisión, la especialización, la edición del género cuento, en un mercado de monopolios pujantes, era poco menos que una aventura abocada al fracaso, comercialmente contraproducente, insalubre para sus editores, ilícita. La edición independiente y la conciencia de género han resultado ser fórmula válida. El testimonio del acierto es la existencia, el crecimiento y la consolidación de la editorial. Desde otoño de 1999, el reducto de la calle Madera, en el centro de Madrid, irradia su acción a distribuidores y librerías de todo el país, y su eco resuena en un amplio atlas de distribución que dibuja el continente americano, muy especialmente con nuestras ediciones en México y Argentina.

 

Los años se han sucedido. A su paso los escritores y sus obras se han incorporado, formando cada uno parte de un catálogo vivo, de su fortaleza y de su diversidad. Algunos vienen para quedarse, para repetir, para dar el empuje siempre necesario y echar más de una mano para modelar lo que hoy es Páginas de Espuma. Se forja un sentimiento común, una empatía fluida, una dirección con apoyos sólidos, insoslayables, que no pasan por alto las dificultades y los obstáculos. Una década de literatura y cultura, por tanto, que habla sobre todo de la generosidad, la militancia, la amistad y la profesionalidad de nuestros autores. Han acaecido momentos emocionantes, alegres y tristes; se han consumando deseos, sorpresas y desengaños. Observamos lo que nos rodea y el diagnóstico de la conjura es esperanzador: se goza de salud y se vive del cuento. El primer aliento se mantiene intacto y los preceptos se siguen fielmente con la ambición de mantener un ideal. Las puertas se abren a lo posible, a los retos, al futuro, a los nuevos modos de buscar, compartir y leer. Ya estamos en una nueva década.

 

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El primer libro de Páginas de Espuma fue Escritos de Luis Buñuel (2000). Una espléndida fotografía de su sobrino, Pedro Christian García Buñuel, mostraba al director aragonés con un gesto relajado, a medio camino entre la sonrisa cómplice y la mirada apacible. Ese retrato tiene que ver con este libro, Caleidoscopio. Daniel Mordzinski es un observador exprés. Es un adiestrador de las imágenes que atesora el conocimiento para capturar la trastienda del retratado y, así, los escritores se convierten en personajes y en el centro de su propia obra. En estas páginas no están todos pero sí representan un todo. No se deseaba mostrar una nómina exhaustiva ni completar un índice onomástico. Se ha pretendido sintetizar el espíritu de la editorial, rendir homenaje a todos los que en algún momento se han acercado y se han quedado. El título, como tantas otras cosas, se debe a Andrés Neuman. La materia prima para ilustrar estas páginas ha surgido del trabajo fotográfico de Mordzinski con muchos de nuestros autores previo a este álbum y tres sesiones celebradas en Madrid ad hoc. A cada autor se le solicitó un texto con el que rememorar y describir sus vivencias y su estancia en la editorial.

 

En la imagen y la palabra están estos diez años. Si uno se detiene, y fija su mirada, en la visión resultante, caleidoscópica, estáis todos vosotros, repartidos en los colores y las formas geométricas. La familia que es Páginas de Espuma. Sus colaboradores. Escritores, distribuidores, libreros, periodistas, críticos, lectores. Todos. Los que estáis cerca.

 

Madrid, agosto de 2010