Editorial Páginas de Espuma es una editorial independiente fundada en 1999 y especializada en el género del cuento donde es referencia en el ámbito del español. Asimismo, posee una colección dedicada al ensayo de humanidades. 
 
 

HISTORIA

 
Páginas de Espuma surge como sello independiente en 1999. Al frente se encuentran Juan Casamayor y Encarnación Molina y un equipo siempre apoyado por los autores que conforman la gran familia de Páginas de Espuma. La militancia y la especialidad en torno al cuento fueron las primeras herramientas en una época de concentración que permitieron abrir un espacio entre lectores, mesas de novedades y medios de comunicación. La coherencia, la tenacidad y la paciencia consolidad día a día el proyecto. Actualmente, con una veintena de novedades al año, la editorial tiene presencia en constante en España y en América, con un trabajo más intenso en Argentina y México donde desde 2010 se vienen imprimiendo libros regularmente. Por su especialidad, la presencia de las distintas literaturas americanas es un rasgo de identidad que ha generado una comunidad a ambas orillas del océano Atlántico atenta a las propuestas de la editorial.
 
 

EL MEJOR CUENTO

 
A lo largo de su trayectoria, Páginas de Espuma ha ido construyendo un catálogo de prestigio, combinando en su labor una filosofía conceptual de dos orillas. Escritores clásicos junto a escritores contemporáneos, autores españoles y autores americanos, talentos consagrados y talentos noveles. Así, el lector podrar econtrar clásicos de la literatura universal recuperados en cuidadas ediciones y con traducciones inmejorables, como la edición de los cuentos completos de E. A. Poe, en la valiosísima traducción de Julio Cortázar prologada por Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. O la edición de los cuentos completos de G. de Maupassant al cuidado del doble Premio Nacional de Traducción, Mauro Armiño. O el proyecto de cuatro volúmenes que recogerán las narrativa breve completa de Antón Chéjov. Y a estos nombres se unen clásicos contemporáneos como Arturo Uslar Pietri, Medardo Fraile o Javier Tomeo.
 
Al mismo tiempo, el lector hallará nombres indiscutibles del cuento actual en castellano: Guillermo Arriaga, Eduardo Berti, Flavia Company, Hipólito G. Navarro, Marcos Giralt Torrente, Fernando Iwasaki, Lola López Momdéjar, Juan Carlos Méndez Guédez, José María Merino, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Guadalupe Nettel, Andrés Neuman, Gustavo Nielsen, Clara Obligado, Antonio Ortuño, Ignacio Padilla, Edmundo Paz Soldán, Ana María Shua, Eloy Tizón, Jorge Volpi o Ángel Zapata son sólo algunos de los autores del catálogo de Páginas de Espuma. Además, la editorial apuesta por voces nuevas y ya es clásica la cita anual en la que la editorial publica el primer libro de un autor: Pablo Andrés Escapa, Javier Sáez de Ibarra, Isabel González, Isabel Mellado, Paola Tinoco o Alberto Marcos son algunos de los nombres que se han situado en el panorama de las letras españolas tras su primer libro. No debemos olvidar la gran labor que se ha hecho a través de antologías que han venido a acercar el cuento al lector, especialmente con la colección Narrativa Breve, y otras selecciones que han situado generacional y geográficamente decenas de escritores en la serie Pequeñas resistencias dirigida por Andrés Neuman, o en la colección Vivir del cuento (donde, por ejemplo, Samanta Schweblin se convierte en editora de Ana María Shua, por citar uno de los títulos). Un apunte especial debe tenerlo la atención que ha merecido el microrrelato en el catálogo editorial. Desde la aparición de la antología editada por Clara Obligado, Por favor, sea breve (que tendría su continuidad en Por favor, sea breve 2), la editorial ha ido publicando algunos de los títulos imprescindibles del llamado cuarto género: las minificciones completas de Juan Pedro Aparicio o de José María Merino o Ana María Shua, la reina. Y no podemos olvidar títulos tan significativos como Ajuar funerario de Fernando Iwasaki o Casa de Muñecas de Patricia Esteban Erlés, ilustrado este por Sara Morante.
 
 

EL ENSAYO DEL YO LITERARIO

 
Nuestra línea de no ficción se ha ido construyendo con los años en los que se ha definido nuestra vocación por un yo, no siempre literario. A través de memorias y diarios, biografías y autobiografías, libros de viaje y epistolarios llegamos a los diarios de Dosotiesvki o Ionesco, a los textos autobiográficos de Sollers o Marías,  a las biografías Sender o a los epistolarios de Quiroga o Chéjov. Indispensables ensayos en torno a la reflexión, el análisis, la crítica, la opinión, la poética, el recuerdo de la mano de Wharton, Stevenson, Schowb, James, Buñuel, Twain, Bloom o Dickens. Este espacio se enriquece con la serie “El canon de…” firmada por Harold Bloom, cuyas entregas recorren monográficamente los géneros. Una línea que nos entusiasma y que se interna en el ensayo actual en castellano es la que enriquece el Premio Málaga de Ensayo y que cuenya ya con nombres claves en el ensayo actual. Un destacado aparte merece nuestra serie La ciencia para todos de Javier Fernández Panadero, todo un best seller de la divulgación científica al alcance de todos los curiosos.
 
 

PREMIOS QUE CONCEDE

 
Junto a la D. O. Ribera del Duero, cada dos años se concede el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. Sus tres ediciones lo han convertido en el premio de referencia en el cuento en castellano de todo el mundo. La proyección de sus ganadores (entre los que se encuentran Javier Sáez de Ibarra, Marcos Giralt Torrente y Guadalupe Nettel). la participación que supera los 800 manuscritos (casi la mitad procedente de Latinoamérica) y la cantidad de 50.000 euros que se ofrece, lo convierten en uno de los premios indispensables de las letras en nuestra lengua. Asimismo, la editorial, junto al Instituto del Libro del Ayuntamiento de Málaga, convoca anualamente el Premio Málaga de Ensayo que reconoce los mejores ensayos escritos en castellano. Vicente Luis Mora, Ignacio Padilla, David Roas o Remedios Zafra han alcanzado el galardón.
 
 


Páginas de Espuma cumple diez años. Una editorial llega a su décimo aniversario. Un sueño que se mantiene durante toda una década. Personas que se cruzan, obras que se escriben y libros que se editan. Escritores y editores, juntos, en un mismo espacio, en una misma editorial. Visto así, un punto de encuentro. Los lectores acuden y disfrutan de todo lo que allí se maquina y se imagina. Felicidades a todos los confabuladores.

 

El confabulador es un decidor de cuentos y confabular tiene la acepción de “poner a esos mismos confabuladores de acuerdo para emprender algún plan, generalmente ilícito”. Los primeros pasos de Páginas de Espuma tienen algo de conjura. El cuento fue la materia elegida para la trama... o él nos eligió a nosotros. Eso no está muy claro todavía. A finales de los noventa la insumisión, la especialización, la edición del género cuento, en un mercado de monopolios pujantes, era poco menos que una aventura abocada al fracaso, comercialmente contraproducente, insalubre para sus editores, ilícita. La edición independiente y la conciencia de género han resultado ser fórmula válida. El testimonio del acierto es la existencia, el crecimiento y la consolidación de la editorial. Desde otoño de 1999, el reducto de la calle Madera, en el centro de Madrid, irradia su acción a distribuidores y librerías de todo el país, y su eco resuena en un amplio atlas de distribución que dibuja el continente americano, muy especialmente con nuestras ediciones en México y Argentina.

 

Los años se han sucedido. A su paso los escritores y sus obras se han incorporado, formando cada uno parte de un catálogo vivo, de su fortaleza y de su diversidad. Algunos vienen para quedarse, para repetir, para dar el empuje siempre necesario y echar más de una mano para modelar lo que hoy es Páginas de Espuma. Se forja un sentimiento común, una empatía fluida, una dirección con apoyos sólidos, insoslayables, que no pasan por alto las dificultades y los obstáculos. Una década de literatura y cultura, por tanto, que habla sobre todo de la generosidad, la militancia, la amistad y la profesionalidad de nuestros autores. Han acaecido momentos emocionantes, alegres y tristes; se han consumando deseos, sorpresas y desengaños. Observamos lo que nos rodea y el diagnóstico de la conjura es esperanzador: se goza de salud y se vive del cuento. El primer aliento se mantiene intacto y los preceptos se siguen fielmente con la ambición de mantener un ideal. Las puertas se abren a lo posible, a los retos, al futuro, a los nuevos modos de buscar, compartir y leer. Ya estamos en una nueva década.

 

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El primer libro de Páginas de Espuma fue Escritos de Luis Buñuel (2000). Una espléndida fotografía de su sobrino, Pedro Christian García Buñuel, mostraba al director aragonés con un gesto relajado, a medio camino entre la sonrisa cómplice y la mirada apacible. Ese retrato tiene que ver con este libro, Caleidoscopio. Daniel Mordzinski es un observador exprés. Es un adiestrador de las imágenes que atesora el conocimiento para capturar la trastienda del retratado y, así, los escritores se convierten en personajes y en el centro de su propia obra. En estas páginas no están todos pero sí representan un todo. No se deseaba mostrar una nómina exhaustiva ni completar un índice onomástico. Se ha pretendido sintetizar el espíritu de la editorial, rendir homenaje a todos los que en algún momento se han acercado y se han quedado. El título, como tantas otras cosas, se debe a Andrés Neuman. La materia prima para ilustrar estas páginas ha surgido del trabajo fotográfico de Mordzinski con muchos de nuestros autores previo a este álbum y tres sesiones celebradas en Madrid ad hoc. A cada autor se le solicitó un texto con el que rememorar y describir sus vivencias y su estancia en la editorial.

 

En la imagen y la palabra están estos diez años. Si uno se detiene, y fija su mirada, en la visión resultante, caleidoscópica, estáis todos vosotros, repartidos en los colores y las formas geométricas. La familia que es Páginas de Espuma. Sus colaboradores. Escritores, distribuidores, libreros, periodistas, críticos, lectores. Todos. Los que estáis cerca.

 

Madrid, agosto de 2010