Por Elena Sierra.
FUENTE: https://www.elcorreo.com/culturas/territorios/daniel-verdu-sobre-impostura-20260711161506-nt.html
La charla interior
Hablamos, hablamos todo el tiempo, incluso cuando parece que estamos en silencio y a solas. Y es que pensar es también hablar; hay una conversación interior constante, en la que nos vamos contando nuestras cosas y nuestra historia. Eso queda perfectamente reflejado en muchas de las charletas que hacen avanzar los cuentos reunidos en el último volumen publicado por Fernanda Trías en Páginas de espuma. Se cuentan. No siempre hace falta interlocutor o interlocutora. Tienen algo que decir, deben decir algo para afrontar lo que les ocurre, y lo elaboran y lo cuentan. Otras voces narradoras sí hablan con alguien más, pero ese alguien suele estar fuera de plano, en realidad está lejos o es solo oyente, no hay feedback posible.
Esa mujer con serios problemas de salud que le escribe una última carta a una expareja a la que seguramente nunca le llegue el texto (como no le llegará el relato que construye al mismo tiempo); ese personaje que, en el exilio, ha cruzado medio mundo y encuentra por fin a quien le destrozó la vida a su familia en un tiempo de violencia en el cono sur; la madre superada por los requerimientos de la crianza que solo tiene el alcohol y el polluelo de gorrión para intentar explicarse por qué ya no tiene vida fuera de las paredes de la casa; la anciana que va por fin a afrontar una anécdota de la niñez que para su amiga no fue una mera anécdota… Lo que perdieron, lo que los traumatizó o transformó no desaparece, pero es necesario ponerle palabras, y la autora refleja esa conversación.






