En verano todo se ralentiza. Pasamos las horas en la arena, o bajo la sombra de un árbol. Largos viajes en tren o en avión. La mejor manera de que todas esas «horas muertas» cobren vida es con la compañía de un buen libro. Aquí tenemos muchos, y muy buenos, para leer de frente al mar, o mientras el paisaje corre por la ventanilla.















