Málaga Hoy
Por Pablo Bujalance.
FUENTE: https://www.malagahoy.es/ocio/mirar-habitar-modernidad-lado-cristal_0_2005932022.amp.html
Mirar es habitar: la modernidad al otro lado
del cristal
En la obra ganadora del Premio Málaga de Ensayo en su última edición,
Iñaki Gómez Álvarez convierte al escaparate en objeto fundamental para la
sociología del arte y la evolución de las ciudades
El ímpetu reformador de las grandes ciudades cristalizó en el siglo XIX
en exposiciones universales y el desarrollo del turismo como fenómeno
de poderosa atracción capitalista, pero también en elementos más
discretos, aunque no menos influyentes, que se incorporaron de
inmediato a la cotidianidad urbana. Entre tales invenciones, la definitiva,
la más importante, fue sin duda el escaparate: si la Ilustración había
consagrado el museo como principal templo de las sociedades
desarrolladas, ahora se trataba de convertir las ciudades en museos,
desubicar el templo y esparcirlo por los lugares más comunes y
rutinarios del tránsito con tal de que hubiera algo que mirar en cualquier
parte. La mirada al escaparate no es nunca inocente, ni pasiva: quien se
planta frente a su cristal va a saber de inmediato qué se lleva, qué se
cuece, cuál es la tendencia, qué vale la pena y, por tanto, cómo va a
transformarse de manera inmediata la ciudad que habita. Como
fenómeno sociológico, el escaparate merecía un ensayo que reivindicara
con altura de miras su contribución fundamental a la conformación
tanto de las ciudades como de las ciudadanías desde el mismo siglo XIX
hasta el presente. Y eso es justamente lo que ha hecho el escritor y
profesor Iñaki Gómez Álvarez (Madrid, 1968) con su libro Escaparate.
Pedagogía de la modernidad, con el que ha ganado el Premio Málaga de
Ensayo en su última edición (la decimoséptima, lo que confirma al
galardón como uno de los más veteranos de su género en España). El
autor presentó el volumen este martes en el Ayuntamiento de Málaga en
compañía del alcalde, Francisco de la Torre; la concejal de Cultura,
Mariana Pineda; y el responsable de la editorial Páginas de Espuma
(sello que, como ya es tradición, publica las obras ganadoras del Premio
Málaga de Ensayo), Juan Casamayor. El jurado, como en anteriores
convocatorias, ha estado formado por Estrella de Diego, Juan Gomá,
Espido Freire, Alfredo Taján, el citado Juan Casamayor y, como
presidenta, la directora del Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Susana Martín Fernández.
En gran medida, Escaparate es un ensayo alumbrado desde la mirada
infantil, la más inocente y por tanto capaz de dejarse conquistar por los
atractivos del escaparate y su contenido. Así lo recordaba en la
presentación Casamayor, quien, desde tal premisa, subrayó que el
escaparate ejerce desde las primeras edades “una pedagogía directa
sobre la identidad de las ciudades y su evolución, pero también sobre la
transformación de la sociedad misma”. Ya en la apertura del ensayo,
Gómez Álvarez señala: “Para la sociología del arte, somos público
transeúnte”. Y, desde esta afirmación, el público que desfila por los
pasillos del museo es desde las décadas de regeneración urbana del siglo
XIX el mismo que se deja embaucar por los escaparates a pie de calle. El autor no duda en igualar los dos procedimientos al venir impulsados
ambos por una misma pedagogía, si bien, por lo general, el escaparate se
incorpora al acervo individual a edades más tempranas: “Los niños son
sujetos de la experiencia de los cambios en las calles de la ciudad con un
alto grado de interés. Interés tanto para el analista de la experiencia
infantil como por el que ponen los infantes en la contemplación
absorbida que practican. La historia de la mirada infantil sobre los
escaparates […] es también la historia de la socialización de las masas a
través de la estética”. Del mismo modo, que el escaparate haya servido de
motivo de inspiración a tantos artistas de la contemporaneidad legitima
la posibilidad de considerar arte lo que vemos al otro lado del cristal.
Así, Iñaki Gómez Álvarez vierte en Escaparate una abundante memoria
personal desde su infancia particular, sostenida en un riguroso discurso
histórico y sociológico. En sí, el libro funciona también como
muestrario de diversas transformaciones sociales y urbanas que tuvieron
en el escaparate su primer y más eficaz agente. Es el caso de Chicago,
cuyos ciudadanos, tras el incendio que asoló una tercera parte de su
casco urbano en 1871, y ante la amenaza de la industria de trasladar sus
fábricas a otras ciudades del Medio Oeste, promovieron una profunda
reordenación urbanística que consagró el escaparate como mecanismo
de participación ciudadana. Poco después, Walter Benjamin encontró en
los escaparates “la clave para la interpretación de la ciudad moderna”, tal
y como recogió en El libro de los pasajes. Y el tiempo, claro, le dio la razón.
Tal y como apunta Gómez Álvarez en su libro: “El oculocentrismo ha
triunfado en el ínterin. Se ha convertido en el socio preferente del
capitalismo en la sociedad moderna. Quien más quien menos tiene un
gusto artístico […] que aplica en su vida cotidiana y en sus compras, una
creatividad original, aunque no siempre sepa identificar ni explicar por
qué se sirve de ella ni de dónde le viene. En eso demuestra su éxito social
la enseñanza de la historia a través del arte. Hay una mirada estética por
doquier, masiva”.
Respecto a la memoria personal, y preguntado por la nostalgia, Iñaki
Gómez Álvarez admite que la relación que los menores de edad
mantienen hoy con los escaparates de sus ciudades es distinta de la que
pudieron disfrutar los niños de su generación, “y si entendemos la
nostalgia como el dolor lo que se pierde sin que se pueda participar de
ello entonces, sí, seguramente hay alguna dosis de nostalgia en este
libro. Un cierto tono de blues”. Bajo el apogeo de las compras digitales,
los escaparates son otros, tal vez, franquiciados, iguales, quizá menos
sorprendentes. Pero seguimos mirando. Por la cuenta que nos trae.









